50 AÑOS DE LUCHAS, DESAFÍOS Y CONQUISTAS

MANIFIESTO DE LA MANIFESTACIÓN DEL ORGULLO LGTBI ANDALUCÍA

El 28 de junio de 2019 se conmemora el cincuentenario de los disturbios de Stonewall, en Nueva York, que dio paso al “Gay Power” y a la lucha “gay” primero y finalmente LGTBI, que se visualiza en el Orgullo LGTBI.

Aquel miércoles, un grupo de clientes del bar de ambiente Stonewall Inn, hartos de sufrir los abusos y la arbitrariedad de la policía neoyorquina, en connivencia con la propiedad del establecimiento, dijeron basta. Mujeres trans como la afroamericana Marsha P. Jonhson y la latina Sylvia Rivera, junto con otras personas del colectivo LGTBI, se enfrentaron a la policía y se produjeron disturbios por el barrio aquella noche.

Al año siguiente, se celebró una marcha conmemorativa que recorrió cincuenta y un manzanas de la ciudad de Nueva York, desde Christopher Street hasta Central Park, lo que dio lugar a las manifestaciones del Orgullo. Dos años después de los disturbios de Stonewall ya se celebraban por ciudades de todo Estados Unidos y Europa.

España se sumó en 1977 con la primera manifestación de Barcelona, y en 1978 con las de Barcelona, Madrid, Sevilla y Tenerife, lo que supuso para nuestro país incorporarse a la lucha mundial por los derechos de los gais, lesbianas, bisexuales, trans e intersex.

Han sido 50 años de avances fundamentales, y gracias a la lucha de decenas de miles de activistas y personas comprometidas con la causa LGTBI, hemos alcanzado un marco normativo que asegura el respeto legal a la diversidad afectiva-sexual y de género.

Estos logros han sido posible gracias a las caras más visibles del activismo LGTBI internacional y español, pero también gracias a la labor constante de activistas de nuestros pueblos y ciudades, que con su acción y/o con su visibilidad han permitido que en todos los rincones de nuestra geografía haya llegado la exigencia de la normalización la diversidad género-afectiva como un valor de convivencia y derechos humanos.

A todas y a todos ellos, nuestro reconocimiento y gratitud.

Pero estos avances legales y sociales no pueden ocultar que aún queda un camino que recorrer importante. La permanencia de roles cisheteromachistas, la violencia LGTBIfóbica, las discriminaciones dentro del colectivo o la aparición de nuevas realidades género-afectivas, supone un desafío constante para nuestras sociedades y las propias personas LGTBI.

Además, la existencia de una agenda mundial de la ultraderecha conservadora, tanto de raíz cristiana (evangélicos, católicos y ortodoxos) como islámica, que han hecho suya gobiernos como los de Estados Unidos, Rusia, Brasil, Indonesia o Nigeria, está contagiando a formaciones políticas de nuestro país y empieza a cuestionarse públicamente los avances alcanzados.

No hay que olvidar que los derechos LGTBI son Derechos Humanos, y así lo reconoce la ONU. Por eso, cuestionar los derechos de gais, lesbianas, bisexuales, trans e intersex es situarse fuera del consenso fundamental de la democracia, que pasa por el respeto de los derechos humanos de toda su ciudadanía.

Ello exige al movimiento LGTBI un mayor esfuerzo de coordinación con aquellos y aquellas que luchan por los mismos, como los movimientos feministas, el de derechos humanos, el de las y los trabajadores, etc. Asociaciones de mujeres, de inmigrantes o sindicatos, entre otros, son aliados fundamentales de nuestra causa y a la vez, debemos ser aliados fundamentales de las causas que estas representan.

En nuestra Comunidad Autónoma este peligro se ha instalado en el centro del sistema, al incorporarse a la dinámica parlamentaria un partido que cuestiona los derechos LGTBI. Las organizaciones convocantes de la Manifestación del Orgullo LGTBI de Andalucía no podemos dejar de denunciar la imposición de una agenda pública contra la diversidad afectivo-sexual, de género y corporal con un modelo anclado en el pasado franquista de nuestra historia, que cercena el concepto de familia restringiéndolo a fórmulas religiosas, impide el acceso a la información y la formación de la salud sexual y reproductiva y, en definitiva, busca eliminar la diversidad social, regresando a una sociedad coercitiva, totalitaria y contraria a los derechos humanos.

Por ello, exigimos a las fuerzas democráticas rechazar la influencia de estas formaciones políticas reaccionarias, defendiendo la diversidad como un valor en sí de la democracia y los derechos humanos.

Los desafíos mundiales de la diversidad afectivo-sexual, de género y corporal

La agenda LGTBI mundial sigue sufriendo grandes contradicciones. Mientras países de Asia siguen avanzando en la igualdad de derechos con la extensión del matrimonio igualitario, en otros de América, como Brasil y Cuba, se han producido retrocesos, tras la asunción de la presidencia por parte de Bolsonaro, en el primer caso, o la detención de activistas LGTBI en el segundo caso.

Además, la situación sigue siendo muy crítica en países como Rusia, Turquía o Polonia, donde siguen desplegándose políticas LGTBIfóbicas por parte de sus gobiernos, junto con aquellos donde la homosexualidad es objeto de persecución penal, con prisión o pena de muerte.

En todo caso, debemos observar con temor la reacción de las organizaciones ultraconservadoras tanto cristianas como musulmanas, que están impulsando una contra-agenda que nos retrotrae décadas o incluso siglos atrás.

Las organizaciones convocantes no podemos conformarnos con trabajar en nuestro ámbito local (autonómico en nuestro caso) confiados en que los avances conseguidos en nuestra Comunidad Autónoma o país, nos resguarda de esa ola ultraconservadora.

Al contrario, todos nuestros avances están en peligro si no somos capaces de que los derechos LGTBI sigan extendiéndose por todo el mundo.

Por todo ello, exigimos:

o Fortalecer la International Lesbian, Gay, Bisexual, Trans and Intersex Association (ILGA) como instrumento de las organizaciones LGTBIQ.

o Priorizar y/o condicionar las ayudas y donaciones internacionales de las administraciones públicas españolas (Estado, Comunidades Autónomas, Ayuntamiento y Diputaciones) a los estados donde se respeten los derechos de las personas LGTBIQ.

o Garantizar el acceso al estatus de refugiado a las personas LGTBIQ de los países donde se persiguen a estas personas, tanto legal como socialmente.

o Formar en esta materia al personal que instruyen los expedientes de solicitud, así como quienes deciden sobre los mismos.

o Poner en marcha acciones públicas por parte del Estado y de la Junta de Andalucía para el empoderamiento de las personas LGTBIQ inmigrantes.

El cumplimiento de las leyes autonómicas

El gobierno de la Junta de Andalucía salido de las urnas tras el 2 de diciembre de 2018, debe comprometerse en el desarrollo y aplicación de Ley 2/2014, de 8 de julio, integral para la no discriminación por motivos de identidad de género y reconocimiento de los derechos de las personas transexuales de Andalucía, así como la Ley 8/2017, de 28 de diciembre, para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas LGTBI y sus familiares en Andalucía.

Especialmente importante es la puesta en marcha del Consejo Andaluz LGTBI, que debe constituirse en el espacio donde Administración y organizaciones LGTBI deben impulsar una agenda andaluza en la materia.

Mujeres lesbianas, bisexuales y trans

Aún en pleno Siglo XXI es necesario reivindicar la visibilidad de las mujeres lesbianas y bisexuales, que tras siglos de invisibilización, siguen con estos derechos y libertades menguados a causa de la cultura patriarcal y machista heredada. De las mujeres trans, que no son mujeres atrapadas en cuerpos de hombre, sino mujeres atrapadas en una sociedad que niega su identidad de género. De las mujeres intersex, que como Caster Semenya, se les intenta arrebatar su cuerpo.

En la actualidad, las mujeres Lesbianas y bisexuales, siguen permaneciendo invisibilizadas, y disponemos de pocos referentes en la producción cultural, gráfica, musical, literaria, política, periodística, televisiva o en cualquier otro medio de comunicación, cuyas consecuencias llevan a miles de mujeres a sentirse “diferentes”, “raras”, excluidas, habitantes de la frontera con la normalidad. Es imprescindible para la mirada de cientos de miles de mujeres que se relacionan con mujeres que estos referentes se visibilicen, que las ayuden a normalizar la existencia de la identidad lésbica, así como hacer visible la cotidianidad de nuestras relaciones.

Todas conocemos mujeres mayores lesbianas o bisexuales que han vivido su identidad desde el silencio, la vergüenza o el miedo en una sociedad profundamente lesbófoba.

El impacto negativo sobre su persona y sus vidas ha sido durísimo: sufrimiento y soledad, imposibilidad de proyectar una vida en pareja de manera satisfactoria, enormemente presionadas por un entorno muy hostil a las relaciones entre mujeres.

Durante la dictadura franquista, las mujeres transexuales fueron perseguidas y encarceladas según dictaba la Ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación social, pero las mujeres lesbianas fueron completamente invisibilizadas, trasladadas y encerradas en centros psiquiátricos, fueron analizadas y tratadas como enfermas. Las pocas que se atrevieron a salir de los armarios fueron tratadas con dureza, discriminadas y humilladas públicamente. “Desviadas” fue el calificativo más suave.

En la actualidad, las mujeres lesbianas siguen siendo objeto de discriminación por parte de la administración para acceder a determinados servicios sociales, como residencias de la tercera edad, donde, en ocasiones han de volver a invisibilizarse por falta de apoyo institucional. Y aquellas que nunca pudieron visibilizarse, continúan a día de hoy sufriendo la soledad y el silencio. Esto les supone una enorme barrera que les dificulta las relaciones familiares o de amistad, tan necesarias en la última etapa de nuestras vidas.

Es, sobre todo en las zonas rurales, donde el impacto de la invisibilidad es más grande, por ello apelamos a todas las mujeres con proyección pública a que se visibilicen, con ello están dando la oportunidad a miles de mujeres de verse a sí mismas con la mirada de la cotidianidad, con la certeza de la igualdad, con la ilusión de sentirse dignas de su derecho a una vida plena: la posibilidad de empoderamiento en un mundo que aún aplasta sus identidades.

Reivindicando la Visibilidad podemos entre todas seguir avanzando en derechos, ya que lo que no se nombra no existe, sin visibilidad las instituciones seguirán ignorando sus reivindicaciones más básicas.

Las mujeres bisexuales reclaman una mayor visibilidad, como herramienta imprescindible para luchar contra la doble discriminación que sufrimos por ser mujeres y por ser bisexuales. Un ejemplo de esto es la discriminación que vivimos en el área de la salud ya que no se reconoce su orientación sexual y no existen protocolos ginecológicos específicos para ellas. La bifobia y el machismo siempre van de la mano por lo que reivindicamos romper con las diferencias de género para terminar con su invisibilidad en tantos ámbitos de sus vidas.

En las mujeres lesbianas es la discriminación en los derechos sexuales y reproductivos.

Existe aún una falta de protocolos específicos en ginecología para la atención sanitaria de las mujeres que tienen sexo con mujeres, ya sean cis o trans. Falta de información y campañas de prevención o políticas de salud sexual, sobre todo en cuanto a las infecciones de transmisión sexual (ITS) en mujeres que mantienen relaciones sexuales con otras mujeres. Existe, así mismo, desconocimiento sobre la realidad trans en los centros sanitarios, lo que dificulta la realidad de las mujeres trans lesbianas.

Se da también la imposibilidad a las mujeres lesbianas de acceso a las técnicas de reproducción asistida en la sanidad pública. Este derecho se perdió en 2013 con el gobierno del PP y Ana Mato a la cabeza del Ministerio de Sanidad, que excluyó a las mujeres lesbianas y solas de la reproducción asistida en la Sanidad Pública, alegando que “la falta de varón no es un problema médico”. Aunque algunas comunidades autónomas como Andalucía, decidieron no aplicar esta medida discriminatoria, miles de mujeres han tenido que lidiar con las consecuencias: desembolsos de grandes cantidades de dinero en clínicas privadas, tratamientos interrumpidos, litigios en los tribunales y un largo etcétera.

El actual gobierno del PSOE adquirió el compromiso de dar cobertura a las mujeres solas y con pareja mujer, pero a día de hoy esto no se ha materializado, llegando incluso a tirar por tierra todo el trabajo realizado para la aprobación de una Ley de Igualdad que se ha quedado paralizada. Tras estas elecciones habrá que empezar de cero.

Otras de las discriminaciones hacia las mujeres con pareja mujer, es que tienen necesariamente que estar casadas antes de que nazcan sus bebés para poder inscribirlos en el registro civil, a diferencia de las parejas heterosexuales. Además, deben hacerlo de forma presencial, y se debe acudir con el libro de familia. Las parejas de mujeres no casadas no pueden inscribir conjuntamente a su bebé, la no gestante debe iniciar un proceso de adopción de su propio hijo, algo que no ocurre en las parejas heterosexuales. En nuestra sociedad sigue primando un modelo de familia tradicional que deja fuera las necesidades de muchas mujeres que han optado por una vida familiar compuesta por dos mujeres, saliéndose así de los cánones establecidos. Otro de los aspectos relacionados con la necesidad de la visibilidad, es la discriminación laboral. Las mujeres lesbianas, que ya sufren la discriminación por ser mujeres en nuestros entornos laborales, son castigadas además por su orientación sexual. Los techos de cristal se duplican, la brecha salarial es aún más sangrante.

El 11 de enero de este año (2019), se aprobó la Orden PCI/6/2019, de 11 de enero, por la que se prohibe a las mujeres intersex realizar las pruebas de acceso al Ejército y la Guardia Civil. Una orden interfóbica, machista y clasista que supone un retroceso para los derechos de las mujeres intersex, tratándolas como mujeres enfermas. Las mujeres intersex no son mujeres enfermas; es la sociedad la que está enferma de interfobia y de machismo.

Es por ello que, más que nunca, tenemos la responsabilidad de hacernos visibles, de romper de una vez por todas con todos aquellos prejuicios que han provocado tanto dolor y tantas limitaciones, tantas barreras, tantos obstáculos para poder vivir vuestras vidas en libertad y con una posibilidad plena de desarrollo.

Necesitamos referentes, mujeres que se pronuncien, lesbianas, bisexuales, como nosotras, con nombre propio, con una historia. Tenemos que ser cotidianidad en las calles, personajes públicos, porque tenemos derecho a vivirnos en todos nuestros ámbitos sin tener que renunciar a nuestra identidad, porque nuestras vidas no van por fascículos en los que podamos separar lo que somos y lo que sentimos dependiendo del trabajo que tengamos, del partido político que gobierne o de la cara que ponga la persona que tengamos delante, para decidir si le damos o no un beso a nuestra pareja. Familias homoparentales

En el 2005 entró en vigor la Ley del Matrimonio Igualitario, y pudiera parecer que las familias homoparentales tenían los mismos derechos y la misma protección que el resto de unidades familiares del país.

Sin embargo, las familias LGTBI y las entidades que las representan, han constatado que sus derechos legales no se han traducido en derechos reales, y que quienes más se pueden sentir afectados no son las madres y padres, que también, si no sus hijas e hijos.

Las familias homoparentales siguen sintiendo la LGTBIfobia sorda que nos acompaña, sobre todo, desde que sus hijas e hijos se incorporan a sus hogares. La realidad cotidiana de estas familias, indica que cuando se intentan reivindicar los mismos derechos y las mismas oportunidades que tiene el resto de la población comienzan los problemas.

A pesar que en Andalucía contamos desde diciembre del 2017 con una Ley que, por primera vez en el territorio nacional, define, contempla y protege a las familias homoparentales, los derechos legales aún no se han traducido en derechos reales en la vida cotidiana.

Por ello denunciamos que las familias homoparentales son objeto de discriminación y

LGTBifobia y exigimos:

o Acceso universal a las técnicas de reproducción asistida en la sanidad pública por parte de mujeres lesbianas, actualmente vetado por el Gobierno de la nación. Las comunidades autónomas han ido abriendo esta posibilidad, pero no es global para todo el territorio nacional.

o La modificación de la Ley de técnicas de reproducción asistida para que suprima la obligación de las parejas de mujeres para acceder a la filiación de sus hijas e hijos.

o Las parejas de hecho integradas por dos mujeres tienen necesariamente que estar casadas para inscribir a sus hijas e hijos en el Registro Civil, cosa que no ocurre con las parejas de hecho heterosexuales, por lo que exigimos que se modifique la actual legislación y/o las instrucciones del Gobierno de la nación en relación a este tema para asegurar la igualdad afectiva también en esta materia.

o Acabar con la invisibilidad de las familias homoparentales en el sistema educativo, por lo que exigimos a la Junta de Andalucía la inclusión de medidas para conseguir esta visibilidad.

o Que se acabe con la no adecuación de los formularios oficiales a la realidad homoparental por lo que exigimos a las administraciones públicas su adecuación.

o Que deje de ponerse en duda la capacidad de los hombres gais o bisexuales para afrontar la crianza de sus hijas o hijos; perjudicial para los hombres y también para las mujeres, ya que las sigue relegando el papel exclusivo del cuidado y la crianza en los hogares.

o Superar la situación de desigualdad que afrontan las parejas de mujeres lesbianas o bisexuales por el hecho de que como mujeres tienen sueldos inferiores a los hombres, por lo que exigimos el fin de la brecha salarial y la eliminación del techo de cristal.

o Eliminar la violencia y el acoso escolar a las hijas e hijos de personas LGTBI, por lo que pedimos el apoyo y el compromiso de la Comunidad Educativa para luchar contra esta lacra.

o Terminar con la presión social para ser familias perfectas.

o Eliminar la limitación a la libertad de movimientos en el espacio europeo, donde no son reconocida las realidades familiares diversas, por lo que exigimos al Gobierno de la nación para que defienda ante las instituciones europeas el pleno reconocimiento de las familias homoparentales en toda la Unión Europea.

o Que se eliminen las diferencias de trato en los procesos de adopción y acogimiento.

Salud Sexual

En estos días de celebración y reivindicación, el colectivo LGTBI alzamos la voz para que se oiga alto y claro la necesidad de que se aborde la salud sexual de una manera integral y sin prejuicios. El acceso a nuevas estrategias de prevención frente al VIH, de demostrada eficacia, como es el caso de la profilaxis pre exposición, es prioritaria y no admite bajo ningún concepto más retrasos.

De igual forma acceder de forma ágil al diagnóstico y tratamiento de infecciones de transmisión sexual, extender la vacunación frente a virus del papiloma y hepatitis a todas las poblaciones LGTBI, realización de cribados rectales y vaginales con unidades especializadas en el sistema público de salud, incluir la educación sobre salud sexual del colectivo en todas las acciones educativas de nuestros jóvenes y asegurar que el colectivo trans acceda de forma efectiva rápida y gratuita a las necesidades específicas que presentan para tener igualdad en el acceso a una salud plena, son reivindicaciones que no admiten demora y que exigen de los poderes públicos una actuación decidida y eficaz.

Por último, la modificación en la concepción de la salud sexual, reivindicando además de la prevención de ITS; la promoción de hábitos sexuales saludables y satisfactorios, desligados de las concesiones cisheterocentristas y coitocentristas de las mismas.

Memoria LGTBI

La vivencia histórica de la homosexualidad, la bisexualidad y y las identidades trans ha sido muy compleja en nuestra cultura occidental. Desde las actitudes más permisivas durante el imperio romano hasta la puesta en marcha de “terapias” reparadoras que significaban la detención arbitraria, la tortura y la marginación de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, pasando por la persecución, incautación y asesinato puesto en marcha por los Reyes Católicos, lo cierto es que las personas LGTBI hemos tenido que soportar la discriminación, el hostigamiento y las vejaciones tanto físicas como psicológicas, las violaciones, la persecución social, etcétera.

Por ello, poner en valor la memoria LGTBI es poner en valor la vida de muchas personas que tuvieron que sobrevivir en un tiempo hostil y que nunca se vieron reconocidos en los libros de historia. Es necesario mantener viva la memoria LGTBI de la resistencia, y patrimonializar los espacios de libertad, como lo fue el Pasaje Begoña. También es necesaria la puesta en marcha del Centro de Documentación LGTBI previsto en la Ley 8/2017, de 28 de diciembre, así como trabajar día a día para la formación de las personas jóvenes que, en definitiva, tomarán el testigo generacional, para seguir defendiendo los valores democráticos de libertad, igualdad y respeto a la diversidad. Porque la memoria LGTBI nos recuerda que los derechos nunca son regalados, que son conquistas por las que es preciso luchar permanentemente.

Delitos de Odio

Andalucía fue el año pasado la tercera comunidad autónoma española con más delitos

de odio y las personas LGTBI están entre los colectivos que más sufrieron estos

ataques. Muchas de las víctimas no denuncian porque tienen miedo a las represalias

que puedan sufrir, porque no confían en las instituciones, porque no conocen sus

derechos, o porque, por sus circunstancias personales, no pueden hacer visible su

orientación o su identidad sexual. Al no denunciar, esas víctimas quedan en una

situación de total indefensión.

El discurso del odio hacia las personas LGTBI que se extiende en las redes, actúa como un llamamiento que precede el acto de agresión, con independencia de la gravedad de cada mensaje, supone una amenaza a la seguridad de muchas personas que se ven, deshumanizadas, humilladas y estigmatizadas por el simple motivo de no adaptarse a la cisheteronormatividad imperante en nuestra sociedad.

Ante esto es necesario la implementación de la Ley de Igualdad LGTBI de Andalucía con el fin de que se adopten las medidas oportunas para luchar contra la discriminación y el odio hacia las personas lesbianas, gais, trans, bisexuales e intersexuales.

Las personas intersexuales

La realidad de las personas intersexuales, aunque poco conocidas, han sido realmente dramáticas. Han sufrido y siguen sufriendo el rechazo social por motivo de sus características sexuales que se encuentran fuera de la concepción binaria del sexo, lo que da como resultado los innumerables problemas que padecen en los ámbitos educativos, sanitarios, laborales y sociales.

Como ha puesto en relieve la Resolución del Parlamento Europeo de 14 de febrero del 2019, son muy numerosos los testimonios de sufrimiento en las personas sometidas a técnicas quirúrgicas no solicitadas, que frustraron sus expectativas en edad adolescente o adulta.

El mayor problema que enfrentan las personas intersexuales son las mutilaciones y castraciones químicas que sufren, por poseer características sexuales que no entran dentro de los dos sexos binarios: masculino y femenino.

Las mutilaciones van desde la extirpación de gónadas que presentan tenido tanto femenino como masculino, las extirpaciones genitales externos, el aumento del diámetro del canal vagina, el suministro de hormonas, etc. Las justificaciones que usan los profesionales sanitarios para realizar esta serie de intervenciones son: “un clítoris más grande de la norma puede avergonzar a su futura pareja, hombre cisheterosexual”, “un pene que por pequeño no pueda penetrar, no es útil”, o “un canal vaginal no penetrable no va a ser fruto de deseo de su futura pareja, hombre cisheterosexual”.

La finalidad de las mutilaciones es hacer que la persona encaje, desde el nacimiento, en una de las dos categorías binarias: hombre o mujer. Mutilaciones que pueden producirse desde el momento del nacimiento de un bebé cuyos genitales externos no entren dentro de ese binarismo, en la infancia, la adolescencia o incluso en la adultez. Mutilaciones que no terminan en un quirófano, sino que se extienden a que la persona requiera recibir más intervenciones en un futuro.

Algunas de las secuelas físicas son: perdidas de sensibilidad, pérdida de placer sexual y molestias en la zona genital y de la intervención Son algunos de los ejemplos que violan los derechos humanos de los menores, y la mayoría con efectos irreversibles y que constituyen un atentado contra los derechos humanos como señala Juan Méndez en el Informe del Relator Especial sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes de la ONU (2013).

Además, estas intervenciones clínicas, en edades infantiles y juveniles, provoca, en muchas de las personas intersexuales, reiteradas ausencias escolares que lastran su formación y al final, en menores oportunidades laborales y más dificultades debido a baja autoestima y otras consecuencias derivadas de esta situación.

Por todo ello, las entidades convocantes de la manifestación del Orgullo LGTBI

Andalucía:

En línea con lo manifestado por el Parlamento Europeo, rechazan firmemente los tratamientos y las intervenciones quirúrgicas realizadas a personas intersex, y exigimos la prohibición legal de las intervenciones quirúrgicas, tal y como se recoge en países como Malta y Portugal, considerándolas crímenes de lesa humanidad.

Solicitamos a la Junta de Andalucía que proporcionen asesoramiento y apoyos adecuados a los niños, adolescentes y adultos intersexuales, así como a sus padres, madres y/o tutores, y mejora de los protocolos de atención a personas intersexuales y familiares, con información clara y detallada de los procedimientos médicos-quirúrgicos, así como de los efectos secundarios de los tratamientos médicos específicos para personas intersex.

Demandamos que, en el ámbito de sus competencias, la Junta de Andalucía evite la patologización de intersexuales, como se consagra en la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del Niño.

Exigimos la implementación de programas específicos de apoyo a las personas intersexuales, incluida la formación de los funcionarios públicos (educadores, sanitarios y asistentes sociales entre otros)

Instamos a nuestros gobernantes a impulsar la investigación sobre y a incluir en las investigaciones biomédicas, códigos éticos que garanticen la inclusión de las necesidades reales y los objetivos de las personas intersexuales en dichas investigaciones.

Solicitamos canales de creación y mantenimiento de grupos de apoyo, a través de los que, las personas intersexuales y sus familiares, puedan crear redes de gestión psicosocial y nutrirse con el apoyo y las experiencias de las personas participantes.

Exigimos que las cuestiones que atañen a las personas intersexuales cuenten con la supervisión de dicha colectividad y no se acometan o diseñen protocolos o acciones en contra de necesidades reales.

Reivindicamos el derecho a la intimidad y la privacidad, evitando en todo memento una exposición gratuita e innecesaria de sus cuerpos y controlando que en las consultas e intervenciones tan sólo esté presente el personal estrictamente necesario.

Reclamamos, incidiendo en los menores particularmente, que no se realicen pruebas innecesarias e invasivas con cualquier fin que no sea por estricta necesidad y voluntariedad de las personas intersexuales.

 

Las personas trans

Atendiendo al último estudio publicado por la Academia Americana de Pediatría, más del 50% de las personas trans han intentado quitarse la vida en algún momento.

Cuando las personas trans son llamadas de manera correcta, por el nombre y pronombre que reflejan su identidad real o sentida, tienen un 65% menos de tasa de suicidio. Un 85% de las mujeres trans se dedican a la prostitución.

Las personas trans han sido y siguen siendo las grandes olvidadas de la historia. Confundiéndolas con personas homosexuales, su identidad de género quedaba de este modo tachada y negada en la sociedad.

Los mecanismos políticos y médicos de control sobre las personas trans y sobre sus cuerpos, suponen un atentado contra la libre autodeterminación de género. A día de hoy en España, a las personas trans se les sigue exigiendo estar dos años en tratamiento hormonal para poder cambiar su sexo registral. Un tratamiento hormonal que conlleva una serie de modificaciones corporales, y que por tanto supone un altercado contra la integridad física, psicológica y moral de las personas trans. A día de hoy, a las personas trans se les sigue pidiendo el diagnóstico de enfermedad mental para poder cambiar el sexo en el DNI.

A pesar de que las personas trans puedan cambiar su nombre en el registro civil sin ningún tipo de requisito, no nos conformamos con las migajas. Es absolutamente necesaria una ley que no sólo elimine, sino que prohíba el requisito de los dos años en tratamiento hormonal y el requisito del diagnóstico para poder cambiar nuestra documentación, y que esto empiece a ocurrir ya en toda España.

Queremos justicia médica. Solicitamos la formación de nuestros profesionales sanitarios en identidades sexuales y de género. Pedimos que no nos traten con un nombre y un pronombre que no nos corresponde. No queremos profesionales sanitarios que nos cuestionen ni nos infravaloren en consulta. Exigimos Justicia legal y justicia médica.

Las personas trans son las grandes olvidadas de la historia. Ni las leyes acutales ni la medicina están preparadas para atender a las realidades trans.

La base para cambiar todo esto, además de un marco legislativo de protección para la integridad trans; está en las políticas educativas. La educación es el cimiento de la sociedad, y como tal, tienen que tener cabida en ellas las identidades trans. Se exige, por tanto, la formación de los profesionales que trabajan de cara al público, en los tressectores: primario, secundario y terciario. Toda aquella persona que trabaje de cara alpúblico, debe tratarlo de manera respetuosa y, en el caso de las personas trans, acordea su identidad real, que es su identidad sentida.

Se exige la sensibilización en identidades sexuales y de género en los centros educativos de primaria, secundaria y estudios superiores. La transfobia y la discriminación comienzan a surgir en edades muy tempranas, por lo que es necesario atender estas realidades desde los periodos iniciales de escolarización.

Se debe, además, luchar por la concienciación en temática de identidades sexuales y de género a las familias. Se parte de la base de que las familias no poseen las herramientas necesarias para atender un caso de identidad trans, sea en su propia familia o en el entorno cercano. Es por ello necesario formarlas para prevenir la transfobia en la familia y en el entorno.

Por último, es necesaria la creación de políticas que aseguren un puesto de trabajo a las personas trans, partiendo de la base de que las personas trans tienen mayores dificultades de acceso a un puesto de trabajo digno por el hecho de ser trans. Muchas veces acaban en la prostitución, o en trabajos precarios.

Las personas trans no son personas en cuerpos equivocados, sino en sociedades equivocadas. Solamente cuando esas sociedades cambien, se conseguirá la igualdad real en derechos y oportunidades.

Es por ello que exigimos:

o La inmediata y definitiva retirada de la transexualidad de los manuales de enfermedades mentales (DSM y CIE).

o El derecho a cambiar la mención del nombre y sexo en los documentos oficiales sin tener que pasar por ninguna evaluación médica ni psicológica.

o El derecho a cambiar la mención del nombre y el sexo registrales sin requerimiento de dos años en hormonación.

o El libre desarrollo para las y los menores trans, así como se garanticen sus derechos a la libre autodeterminación de sexo y /o género.

o Hacemos nuestras las palabras del movimiento feminista en la lucha por el derecho al aborto y el derecho al propio cuerpo: reivindicamos el derecho a decidir libremente si quieren o no modificar sus cuerpos y poder llevar a cabo la elección sin impedimentos burocráticos, políticos ni económicos, así como fuera de cualquier tipo de coerción médica.

o Que los sistemas sanitarios se posicionen frente al trastorno de identidad sexual y/o de género, reconociendo la mal disimulada transfobia actual que sostiene su clasificación, y replanteen su programa de atención sanitaria a latransexualidad haciendo de la evaluación psiquiátrica un paso innecesario y del acompañamiento psicoterapéutico una opción voluntaria. Así como la reintroducción del Reandron en la cartera de prestaciones sanitarias.

o Denunciamos la extrema vulnerabilidad y las dificultades en el acceso al mercado laboral del colectivo de personas trans. Exigimos que se garantice el acceso al mundo del trabajo y la puesta en marcha de políticas específicas para acabar con su marginación y discriminación.

o Exigimos, además, condiciones de salud y seguridad en el desarrollo del trabajo sexual y el fin del asedio policial a estas personas, así como del tráfico y la trata con fines de explotación sexual.

o Esta situación de vulnerabilidad se acentúa en el caso de las personas trans migradas y racializadas, que llegan a nuestro país huyendo de situaciones de extrema violencia. Exigimos la concesión inmediata de asilo político en estos casos a la vez que reivindicamos la plena equiparación de derechos de las personas migrantes.

o Denunciamos los efectos de la política de extranjería actual sobre los sectores socialmente más vulnerables.

o A la vez que reivindicamos que no son víctimas sino seres activos y con capacidad de determinación sobre su propia identidad, queremos recordar también todas las agresiones, asesinatos y suicidios de las personas transexuales a causa de la transfobia. Señalamos al sistema como culpable de estas violencias. El silencio es complicidad.

Las personas LGTBI en el mundo laboral

Uno de los espacios donde las personas LGTBI siguen teniendo problemas para el pleno desarrollo de su orientación sexual e/o identidad de género y expresión de género es el mundo laboral.

Siguen existiendo centros de trabajo y empresas con una cultura muy tradicional, cisheteronormativa, machista y represora, que impide a las personas LGTBI mostrarse como tales. Por ello, la visibilidad debe seguir siendo una herramienta fundamental para avanzar también en el campo laboral.

En este sentido, exigimos a las empresas, a sus organizaciones empresariales, a los representantes sindicales y a sus sindicatos, así como a las autoridades laborales, que centren sus actuaciones en la promoción de la igualdad y la eliminación de discriminaciones directas e indirectas por orientación sexual, identidad y expresión de género, actuando en los centros de trabajo para combatir la LGTBIfobia y erradicar todo tipo de acoso y discriminación.

Asimismo, exigimos:

o La implantación de protocolos de actuación sobre orientación sexual e identidad de género en los centros de trabajo.

o Considerar en el ámbito laboral a la LGTBIfobia como riesgo psicosocial y con ello garantizar el establecimiento de actuaciones para prevenir el acoso laboral por identidad de género y orientación sexual.

o Promover la igualdad y no discriminación en los procesos de selección, contratación, condiciones de trabajo, clasificación profesional, formación, promoción profesional y remuneración salarial.

o En el marco del Diálogo Social, un compromiso de actuación e intervención, para el logro de políticas inclusivas y de no discriminación por razón de la diversidad efectivo-sexual, de género y corporal.

Las personas LGTBI en el mundo rural

La vivencia de la homosexualidad, la bisexualidad la transexualidad y las intersexualidades viene condicionada tanto por factores personales como sociales. En aquellos ámbitos familiares y sociales más tradicionales, donde el cisheterosexismo es la orientación sexual e identidad de género excluyente, la vivencia de la diversidad sexual será más compleja y traumática. Allí donde sea más flexible, bien por referentes cercanos, bien por no existir un patrón cisheterosexista rígido, las personas LGTBI podrán asumir su diversidad sexual de una forma menos traumática.

Otro factor a tener en cuenta es el tamaño de los grupos donde se socializan las personas, ya que, en los grupos más pequeños, es más fácil y por lo tanto habitual el control de sus miembros, sobre todo en áreas tradicionalmente sensibles como es la sexualidad y las relaciones sexuales.

Por ello, podemos establecer que en las pequeñas y medianas poblaciones es, en términos generales, más complicada la vivencia de las orientaciones sexuales no heterosexuales, los géneros no binarios, las vivencias trans y las intersexualidades. La ausencia de referentes, o la existencia de referentes no aceptados socialmente, el mayor control social vivido y sentido, etcétera.

Muchas veces obligan a las personas LGTBI a ocultar en mayor medida su orientación sexual y/o identidad y expresión de género que, en las grandes ciudades, así como a emigrar a localidades más grandes y alejadas.

Pero también es cierto que, por casi las mismas razones, la red social de las personas LGTBI que viven en esos entornos menos poblados, es más firme y extensa que en los entornos más poblados, lo que puede provocar que en determinadas ocasiones se conviertan en un elemento positivo.

El pleno desarrollo de la orientación sexual y/o la identidad de género no sólo son derechos protegidos constitucionalmente, sino que además favorece la diversidad, que es un factor fundamental de desarrollo y riqueza.

Por todo ello, exigimos a las administraciones públicas, especialmente autonómicas y locales, que diseñen e implementen estrategias a favor del pleno desarrollo de las personas LGTBI en entornos rurales, así como el apoyo a las entidades y organizaciones que los representan.

Las personas mayores LGTBIQ

En la actualidad, están llegando a la tercera edad las generaciones de hombres y mujeres homosexuales, bisexuales y trans más visibles de la historia de nuestro país. En un número importante de casos, el rechazo de muchas familias hacia la homosexualidad y/o la transexualidad, suponía en los años cuarenta, cincuenta, sesenta y setenta, el abandono temprano de las aulas, con la consiguiente baja formación, o la expulsión de sus hogares, lo que se traducía en la inevitable dedicación a trabajos marginales o directamente a la prostitución.

Estas personas además fueron víctimas de la Ley de Vagos y Maleantes y de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que supuso un mazazo para sus vidas profesionales, ya que la detención e internamiento en prisión, la mayoría de las veces por la simple sospecha de homosexualidad, suponía la existencia de antecedentes penales y su expulsión del mercado laboral.

Todo ello ha supuesto que al llegar a la jubilación accedan a pensiones contributivas muy bajas o directamente a tener que acceder a pensiones no contributivas. Pero incluso la mayoría de aquellas personas mayores homosexuales y trans que no llegaron a verse ni expulsadas de sus hogares ni fueron víctimas de la Ley de Vagos y Maleantes o la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, se encuentran en una situación muy delicada, ya que al tener que ingresar en centros de mayores (centros de día o en residencias de mayores) se ven forzadas a volver al armario, para no sufrir discriminación y rechazo por parte de las direcciones de los centros, personal y/o los usuarios de los mismos.

Por ello, hay que potenciar las redes de solidaridad entre mayores y jóvenes LGTBI, y ahí las organizaciones tenemos una importante responsabilidad para facilitar su creación.

Pero, sobre todo, la Junta de Andalucía, debe implementar lo antes posible el artículo 21 de la Ley 8/2017, que prevé garantizarán tanto en los centros residenciales y los centros de día para personas mayores, tanto públicos como privados, así como los centros de participación activa, el derecho a la no discriminación de personas LGTBI, ya sea tanto en su individualidad como en su relación sentimental.

Por eso exigimos el desarrollo inmediato de la Ley andaluza en este aspecto.

Las personas LGTBI jóvenes

Los avances de los últimos cuarenta años, ha permitido que cada vez más, las generaciones más jóvenes cuestionen los paradigmas sexuales, y tomen conciencia de su derecho a la autodeterminación de su género y orientación sexual.

Reconocer y reconocerse como personas no binarias, como homosexuales o bisexuales, o como trans, lleva a que a edades cada vez más tempranas la juventud exija que se respete en todos los ámbitos, incluidas familias, centros educativos y grupos de iguales, dicha realidad.

Por ello, exigimos que la Consejería de Educación desarrolle la Ley 8/2017 de forma que se asegure la libre autodeterminación del género y la orientación sexual de todo el alumnado andaluz y se actúe contra el bullying LGTBIfóbico.

Asimismo, exigimos implementar medidas educativas que garanticen una formación del alumnado respetuosa con la diversidad sexual, de género y corporal, tal y como se contempla en la citada Ley 8/2017.

Se exige también la formación del equipo directivo, profesorado y EOES en materia de diversidad afectivo-sexual, de género y corporal; dado que son profesionales que intervienen directamente con la juventud. Estos profesionales deben estar preparados para atender al alumnado LGTBI en materia de prevención de acoso escolar, y fomentar una visión de las personas LGTBI desde una perspectiva despatologizante.

Cultura LGTBI

Es imprescindible cuando hablamos de los derechos de nuestra comunidad, hablar de cultura. Y no solo una cultura definida como un conjunto de conocimientos, ideas, tradiciones y costumbres que caracterizan a un grupo o parte de la sociedad, sino cultura como forma de interpretar el mundo. Una manera de mostrar a la sociedad lo que sucede a su alrededor.

Y por supuesto es necesario esa cultura LGTBI para identificarnos y sentirnos parte de un grupo que muestra su realidad a su manera. Una realidad que ha sido construida a partir del lugar oprimido que siempre se nos ha asignado por una sociedad patriarcal y machista.

Gracias a la cultura podemos ser libres, crear y construir una realidad a través de unos rasgos específicos para poder mirarnos en ellos como en un espejo y reconocernos. Y muestra de todo ello, es la amplia riqueza cultural que hemos legado a la sociedad a lo largo de los siglos.

A veces con etiquetas, otras sin ellas, la cultura LGTBI ha sido y es la mejor manera de ser libres, de no tener límites, de ser quienes queramos ser. Desde Federico García Lorca, pasando por Virginia Woolf y llegando a cualquier artista digital en Youtube que reivindica nuestra diversidad.

Y es que la cultura LGTBI es tan amplia y diversa como cada una de las personas que la componen.

Escritoras, travestis, pintoras, cantantes, escultores, poetisas, presentadores, autores… Todas, todos y todes son necesarios e imprescindibles para avanzar y conseguir un mundo más rico y más libre.

Por ello reclamamos más visibilidad LGTBIQ y referentes en la cultura en todas sus manifestaciones artísticas para la verdadera integración en la sociedad de nuestro colectivo.